El verdadero Yoga y las elecciones

La verdadera práctica del yoga comienza cuando enrollas tu tapete y sales del salón de clase. La manera de honrar al linaje de maestros y sus enseñanzas es llevar lo aprendido a la vida diaria. El conocimiento que no se convierte en un sustento para una existencia más armónica se convierte en un alimento para el ego, “por más yóguico que parezca”.

De nada sirve que puedas realizar un parado de cabeza, un loto hermoso, meditar durante dos horas seguidas, recitar de memoria el Bhagavad Guita si al final del día no te vas a dormir con la mente en calma porque estallaste en cólera, te dedicaste a vociferar contra tu vecino o entraste en un estado de ansiedad por las preocupaciones del futuro.

 

Vivimos y somos parte del mundo. vivimos en una ciudad cosmopolitata nos  toca urbanamente salir y trabajar en oficinas, lidiar con tráfico, dividirnos para atender a la familia, pareja y amigos. Nuestra tapasya (o sacrificio) radica en cultivar la disciplina de la práctica en escenarios poco amables: grandes concentraciones de personas en espacios reducidos. Somos continuamente bombardeados con campañas publicitarias que incitan al consumo y a la insatisfacción. Todo es comprar, tener, desear. Nos olvidamos del cuerpo,y de nosotros mismos, para desperdiciar nuestra energía entre aferrarnos al pasado y preocuparnos por el futuro. Dejamos de estar aquí y ahora para vivir en el allá y el entonces.

Si nos acordamos de honrar la cualidad de satya (honestidad). Cultivar satya es una actitud yóguica por excelencia es poner    especial atención en  la honestidad a través del uso de la palabra. Cuidar lo que decimos y hacerlo  de manera amorosa. Que toda palabra sea amable y tenga el sustento de la verdad. No  utilizarlas para fomentar la división . Honrar la honestidad a través de la verdad.

 El dharma. La acción es mejor que la inacción. Simplemente cumple con lo que tú consideres que es correcto pero que tu acción sea impecable, libre de cualquier apasionamiento.  

No esperes el fruto de las acciones. Actúa desde el deber del yogui. Así como el dharma del sol es brindar calor y el dharma del agua es refrescarnos, cumple con el rol (dharma) que se te ha asignado en el mundo sin esperar nada a cambio. Ya sea como representante de casilla o de partido, funcionario o ciudadano,padre, madre, hijo, hermano, amigo, compañero de vida, pareja, cumple con tu dharma.

La práctica de la ausencia de violencia (ahimsa). No hay ejemplo más inspirador que la vida de Mahatma Gandhi. Él logró expandir su estado de libertad interior a su país. La ausencia de violencia fue la base de su revolución. Logró la independencia de una gran nación a través de la acción no violenta. Estar pendiente de practicar ahimsa en todas las acciones es: No alimentar la división, no discutir por tratar de imponer  ideales. No fomentar ninguna acción que pueda lastimar a otros.

En este  contexto es válido preguntarnos ¿cómo mantener el estado del yoga? ¿Cuál es la actitud que un yogui debe fomentar para ser congruente? ¿Cuál es mi sankalpa (intención) durante este mes?. Recuerda que la transformación comienza con uno mismo y la sabiduría del corazón nunca se equivoca.

 
Dra. Silvia Yvette García Medina
Directora y Fundadora
Médico Homeópata, Terapeuta Naturista
y Profesora de Yoga Naturópata